No os imagináis cuanto nos emocionó ver el logo del campa en formato comestible... y al hincarle el diente nos pareció aún más maravilloso!
Esa super tarta, y muchas delicias más que saboreamos durante estos días de EBV, fueron el resultado del trabajo de este equipazo de cocina. Aunque no las veíamos, cada mañana ellas se metían en la cocina y se pasaban el día trabajando para cuidarnos, y vaya si lo hicieron: ¡con matricula de honor!
No solo comimos bien y tuvimos comidas y postres caseros para chuparnos los dedos, es que además no pueden ser más creativas y detallistas en sus presentaciones, en las que se ve el cariño con el que trabajan.

Cuando les dijimos que nos íbamos a cenar a la playa, ellas mandaron un picnic perfecto para tomar allí. Cuando les dijimos que una ONG iba a repartir el desayuno, ellas nos prepararon paquetes individuales para repartir desde la furgo. Les hablamos de cena navideña, de día de los niños... daba igual, ellas respondieron siempre con creatividad y no solo bonito, sino también delicioso.
Y también se esforzaron al máximo por cuidar todas las alergias e intolerancias, y lo hicieron con mucho mimo, procurando que todos disfrutasen de todo sin importar sus restricciones.

Damos muchas gracias a Dios por su trabajo y por el cariño con el que lo hacen, desde luego son un equipazo y sin ellas EBV no sería posible. Nos cargaron las baterías cada día y además nos chupamos los dedos.
Gracias Marta, Begoña, Toñi, Lis, Eva, Mónica y Tania por vuestro trabajo para el Señor y para todos los que estábamos en A Pradeira.
Estamos muy agradecidos... y aquí os dejamos una pequeña muestra de ello!





No hay comentarios:
Publicar un comentario